domingo, 18 de marzo de 2018

Embutidos y vísceras de sangre.




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EMBUTIDOS DE VISCERA Y SANGRE

Embutidos de vísceras. Embutidos de sangre: Galicia. Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón, Cataluña, Castilla y León, Castilla La Mancha. Comunidad valenciana, Región de Murcia, Andalucía, Extremadura, Islas Baleares, Islas Canarias. Otras especialidades.




Embutidos de vísceras.
    Según el Código Alimentario Español los embutidos de vísceras (1) “Son aquellos que, además de los componentes de los embutidos de carne, contienen trozos de vísceras cocidas o encalladas antes de ser embutidos”. “Corresponden a este grupo las distintas clases de sabadeñas, longanizas gallegas, salchichas de hígado, etc.”.

    Comencemos por la Chanfaina de Galicia. Lo que en la mayor parte de España es un plato a base de carne de cordero, patitas de cordero, sangre cocida, cebolla, ajo, laurel y guindilla, siendo lo básico y común la casquería, es en Galicia una longaniza típica, conocida como chanfaina, que se elabora con despojos rojos (pulmón, corazón, bazo), a los que a veces se agregan trozos de carne y manteca. Entre los condimentos principales están ajo, cebolla, pimentón y orégano, que pueden acompañarse de cualquier otro. Se embute en tripa delgada, se ahúma durante tres días con roble y madura en tiempos cortos de alrededor de una semana. Se presenta en ristra o en una pieza con forma de herradura y se come cocida, especialmente en potajes, pucheros o cocidos.
- Sabadiego es el embutido más típico de Noreña (Asturias), que estuvo a punto de desaparecer. El origen del sabadiego (2), y de ahí proviene su nombre, es la autorización que la Iglesia concedía durante las semanas de Cuaresma para consumir cierto tipo de carne exclusivamente los sábados. Esta carne se denominó “Carne de Sábado”, así aparece aun en diccionarios y enciclopedias, y generalmente solía ser de caza o de algún animal accidentado, entre otras cosas porque terminado el invierno todos los cerdos cebados ya habían sido sacrificados desde San Martín hasta las últimas grandes heladas de Reyes, o como mucho en la Candelaria. Para homogeneizar su sabor y que de paso fuese más contundente y rico, se le añadía sangre.
     En tiempos de necesidad era un embutido barato elaborado con vísceras, pieles cocidas y carnes de poca calidad, por lo que de conocía como “chorizo de pobres”. Hoy se elabora industrialmente, pero de forma artesanal, sobre todo en Noreña, partiendo de la fórmula clásica, pero sustituyendo las vísceras por carnes de buena calidad. Sus ingredientes son: Carne de cerdo, cebolla, sangre de “gochu”, pimentón y ajo. Resulta un embutido entre chorizo y morcilla, y al igual que éstos curado al humo de madera de roble.
    Los sabadiegos asturianos tienen bastantes similitudes con el sabadeño castellano, birika vasco o chorizo encebollado gallego. Se pueden consumir enteros a la parrilla, cocidos, cortados en rodajas o desmenuzados, con una guarnición de verduras y hasta en empanadillas.
-Birika (3), es un embutido tradicional de la matanza del cerdo en Navarra, aunque también tiene una cierta tradición en el País Vasco. El término eúscaro significa pulmón. Su elaboración es similar a la del chorizo o longaniza. En su receta entra: cortezas, que se escaldan para que se puedan picar, al igual que el tocino más gordo del cerdo, los pulmones (previamente escaldados), corazón (al que en el momento de la matanza se le habrán dado cuatro cortes para eliminar la sangre), magro del garganchón, la lengua y la carne de la cabeza que es muy magra. Las picaduras se mezclan y se le añade pimentón dulce, sal y ajo picado. Tras estar un día en adobo, al siguiente se embuten en el intestino delgado del cerdo, y se “enchoriza”, es decir, se atan con un cordel de algodón, en tramos de seis a ocho centímetros. Se consume preferentemente cocido con habas o alubias, y antes de que se seque.
-Arbiello es un embutido típico de Aragón, una especie de longaniza elaborada con vísceras del porcino, sobre todo hígado y pulmón, tocino y especias, que se embute en tripa de varios calibres, formando una masa homogénea. Se curan en ambiente natural. Se consume frito y cocido.
      Este embutido también se elabora con vísceras de oveja, generalmente hígado y pulmón, que mezclado con tocino y otras especias se embuten en tripa.
-Chireta. También conocida por “gireta” o “girella”, es un producto formado por corazón de cordero y pulmón de cerdo, así como magro y manteca, todo ello cocido, picado y amasado con ajo, perejil, arroz, pimienta, canela y pimentón dulce. Embutida en tripa de cordero, se cose y se realiza una cocción.
       En Cataluña (4) tenemos las butifarras de vísceras como la de huevos, la de perol y el peltruc que normalmente es negro porque lleva sangre, pero que también lo hay blanco porque se suprime la sangre en su elaboración.
-Butifarra de huevos. Típica, pero no exclusiva, de Girona. Está elaborada con vísceras (lengua, pulmón, corazón y estómago) que cuecen durante 30-45 minutos, papada y panceta (cocidos durante 5-10 minutos), además de huevos, sal y pimientas (blanca y negra). Embutida en tripa delgada (20-30 mm) o gruesa (hasta 50 mm). En herradura si es embutida en tripa fina o en vela si es en tripa gruesa. Color tostado por la presencia del huevo. Se consume cruda.
-Butifarra de perol. Propia de Girona, se hace con un 75% de carne de la cabeza, cortezas y vísceras (pulmones, corazón, estómago y lengua), y un 25% de papada, además de sal, pimienta negra y especias como canela, nuez moscada y clavo. Otras variantes se realizan con hígado, lengua (donegal), cebolla, piñones, etc. Picados y cocidos, los ingredientes son embutidos en tripa delgada o gruesa de diversos calibres. Se orea en lugares frescos para que se seque externamente. Se presenta en ristra o vela, según diámetro de la tripa. Cruda, asada o en guisos.
-Peltruc, paltruc o bull, el más corriente es negro porque lleva sangre pero también lo hay blanco hecho con papada, lengua, vísceras (corazón, pulmón, estómago e hígado), careta y tocino, mezclados, picados y condimentados con pimienta, canela, clavo y nuez moscada. Se embute y se cuece durante una hora, tras lo cual se somete a un periodo de curación, a temperatura ambiente durante los meses fríos y controlada durante los calurosos. Embutido en ciego. Cuando se acompaña de hígado o lengua pasa a llamarse “de hígado o de lengua”, “de huevo” (cuando se incorpora huevo al relleno) o “con foie” (cuando lleva una pieza de foie en el centro). Consumo en crudo como fiambre o tomar caliente sobre rebanadas de pan.
    En la Comunidad Valenciana destacan el perro, la güeña, los figatells, la marineta o la termena, entre otros.
-Perro, es un embutido muy típico de la zona de Requena (Valencia) amparado y regulado por Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida “Embutido de Requena”. Se elabora exclusivamente con ingredientes de origen porcino, carne de cabeza, tocino, sangre, cortezas, especias (pimienta blanca, canela y clavo) y sal. Para su elaboración, se hierven todas las materias primas excepto el tocino, se pican convenientemente, se condimentan y mezclan hasta obtener una masa de distribución regular, que se embute en tripa, se ata y tras hervir las piezas una hora se dejan enfriar y se somete a secado y curación adecuados.
       El Perro de Requena, suele embutirse en formato pequeño, cilíndrico, encontrándose dos diámetros de 36-38 mm en fino y de 38-41 mm en grueso y 20-35 cm. ambos de longitud. También es muy frecuente el formato grande embutido en tripa de diámetro superior a los 100 mm, que se ata también cada 25-35 cm., dando piezas achatadas de forma característica.
     De consistencia firme blanda, untuosa, ligeramente elástica y poco fibrosa, color negro y aspecto de la tripa liso y sin irregularidades extrañas. Al corte, destacan nítidamente los trozos de tocino, cortados a tacos, sobre el resto de la masa de color oscuro. Se consume crudo o en guisos.
-Güeña es uno de los productos más característicos de Requena, también conocido en algunos lugares como sabadiego. Es un embutido rojo curado compuesto de vísceras (excepto el hígado) en un 30-40% y en un 60-70% por carnes gordas (con exceso de grasa). Los ingredientes previamente cocidos y picados finamente se mezclan y aderezan con ajos, pimentón, pimienta, clavo, sal, orégano y otras especias. Embuchado en tripa natural de cordero de calibre mediano, a veces se somete a un corto proceso de secado y curación. La gúeña presenta una consistencia blanda y cohesionada y un color rojizo, se presenta en ristras de piezas de 10-15 cm y un diámetro de 20-24 mm. Normalmente, el producto se vende en fresco, aunque en ocasiones, también ligeramente oreada.
-Figatells (5), embutido fresco muy tradicional de la comarca de Oliva que se elabora de manera artesanal a partir de la mezcla de hígado y riñones de cerdo y carne magra del mismo animal, perejil y piñones, condimentado con pimienta negra, clavo y nuez moscada, aceite de oliva y sal. Para la elaboración se tritura el hígado, la carne magra y los riñones, se añaden las especias y se mezcla bien hasta con-seguir un aspecto más o menos homogéneo. A continuación se toman porciones más o menos de 80 gramos cada una que deben cubrirse con randa, que es la capa fina que recubre el interior del estómago del cerdo. Deben quedar ovalados y con un grosor suficiente que puede ser de un centímetro y medio o incluso dos para que después de cocinarlos queden jugosos. Se consumen asados a la plancha.
    A modo de curiosidad, decir que este embutido también lo encontramos en otras zonas vecinas del país como son la comarca alicantina de la Marina Alta –que limita con Oliva-, en Mallorca y en la comunidad de Aragón, donde se denomina ‘fardel’.
       En esta línea de embutidos de vísceras (4) y de la zona de Gandia y su comarca esta la marineta y la tarmeña que se hacen con hígado, riñones, tocino, pimienta, nuez moscada y perejil, con aspecto de bola y para cocinar a la plancha o en barbacoa. También  dentro de la Comunidad Valenciana habría que sumar a este grupo de embutidos la denominada bufa, poltrota, potra o pasta bona, elaborada con lengua de cerdo, embutida en ciego, con forma esférica un poco achatada y para consumir en crudo o madurada.
-Sabadeño castellano (6) es una especie de chorizo que se elabora en la matanza del cerdo, principalmente en Burgos, Palencia y Valladolid, así como en la Rioja, con despojos y carne de menor calidad. La masa para embutir, además de la carne de peor calidad, lleva trozos de estómago e intestino, pulmón, bazo, lengua, morro, carrillera y otros despojos y más grasa que los chorizos. Se pueden, también, añadir callos de vacuno. Va todo picado. El ahumado confiere cierto aroma a los sabadeños y aumenta su duración. Resulta un producto muy similar al chorizo, con un color, un sabor y un aroma particulares que lo diferencian del chorizo. Se usa principalmente para cocidos. Actualmente cada vez se añaden menos despojos y más carne de calidad.
-Lengua ibérica embuchada. Embutido de producción y consumo focalizados en la demarcación de Guijuelo, su interés se está extendiendo en la actualidad. Se prepara con la lengua del cerdo entera, bien limpia, untada con aceite y sazonada con pimentón. Se elabora también en Extremadura y algunos lugares de Andalucía, así como en Asturias, aunque hecho con piezas de cerdo blanco. Se embucha tal cual en tripa mediana y se cura durante unos veinte días, cuidando que no pase demasiado tiempo porque tiende a endurecerse y a perder su agradable textura si no está en su punto. Sabor fuerte a adobado y a pimentón, con intenso aroma que le confieren las especias usadas en su elaboración. Textura compacta y prieta. Cada pieza pesa unos 350 g y se consume cruda en lonchas finas. En condiciones de envasado normales se recomienda consumir en un tiempo no superior a los dos meses. Conservar en lugar fresco y oscuro.
-Morcilla blanca también conocida como “morcilla blanca de Jaén”, “de Cazorla” o “de la Iruela”. Elaborada con carne de cabeza de cerdo (25%), papada (25%) y retales de otras especies cárnicas (50%), sobre todo de vacuno. Se pican y condimentan con sal, pimentón, ajo, huevos, pimienta blanca, nuez moscada, perejil, canela, almendras, vino de Jerez e incluso jamón. La masa se deja reposar durante un día y se embute en tripa mediana de cerdo o de vacuno. Se traslada a secadero natural o de ambiente controlado en humedad y temperatura, donde se mantiene durante unos diez días. Se presenta en herradura o sarta de 25-40 cm de longitud y unos 3 cm de diámetro. Al corte se aprecia un color suave con trozos irregulares de grasa blanca. Se consume cruda, frita y raramente cocida.
-Chofes de Valdeobispo (Caceres) (7) es un embutido hecho con las vísceras del cerdo fundamentalmente compuesto por: Lengua, esófago, estómago ("vandujo"), pulmones ("bofe") con su traquea, los músculos de la cabeza ("rostrera"), todo ello escaldado en agua hirviendo durante 5 o 10 minutos, carne de magro, en función de la calidad de los chofes, gordura (carne con exceso de grasa), siempre menos de un 10 % del total, sal gorda, ajos majados, pimentón dulce de la Vera hasta que coja el color deseado y agua para disolver la sal y darle textura a la mezcla. Conseguido el punto deseado de la masa se tapa el recipiente con un paño y se deja reposar durante las siguientes 24 horas, para embutirla en tripa choricera (intestino delgado). Una vez curado se consume siempre cocido acompañando unas judías, un cocido, o simplemente solo.

Embutidos de sangre.
      Según el CAE (1): “Son aquellos embutidos de consistencia blanda o semiblanda, crudos o cocidos, en los que su principal constituyente es la sangre, a la que se ha adicionado carne, vísceras, manteca, tocino y productos vegetales varios, introducidos en tripa ancha”. “Corresponden a este grupo las distintas clases de botagueñas y morcillas”.
       Muy ligados a la matanza del cerdo, se elaboran de forma tradicional y en algunas regiones a los condimentos habituales (sal, pimentón, etc.) se les añaden otros como miga de pan, piñones, dulce..., para otorgar un toque diferencial y característico. Primero se entripan y luego se cuecen, aunque algunas elaboraciones requieren una cocción previa antes de embutir. Por lo general, de color pardo-marrón-negro, son adecuados para hacer a la parrilla, freír, asar o guisar.

    Comencemos por Galicia con la morcilla gallega de la que hay una gran diversidad según la zona de producción pero que en general se componen de sangre manteca de cerdo, miga de pan y cebolla, y se aromatiza con comino, canela, anís, pimienta o clavo y sal común; en algunas zonas se añade además arroz, patata, higos, nueces, pasas, piñones e incluso frutas como manzanas, en especial de la variedad reineta. Con frecuencia también se adiciona vino blanco. Se embuten en tripas de 30 a 50 mm de diámetro y se cuecen en agua sin llegar a hervir durante 20 minutos. Se deja curar en chimenea (lareira) con roble, encina, laurel o castaño, por un periodo variable de días a casi 5 meses, según el producto a elaborar. Se consume cocida o frita.
-Las morcillas dulces están muy orientadas a festejos y celebraciones está hechas con sangre, manzana, almendras y piñones, que se mezclan y cuecen, añadiéndoles después bizcocho, pasas, frutas secas y especias. Una variedad a destacar es la morcilla dulce de Mos (Pontevedra), elaborada con sangre, agua, pan seco, harina de trigo, azúcar, grasa de cerdo y cebolla frita, que se especian con canela, nuez moscada, anís estrellado, clavo, pimienta blanca y tomillo, para añadir finalmente nueces, higos y piñones. Son de textura crujiente por la caramelización del azúcar al freírlas.

     En Asturias (4) la variedad de morcillas es muy grande y es un producto esencial de su gastronomía. Así, la conocida como Morcilla asturiana, junto con el chorizo forma parte del compango de la fabada asturiana. Los ingredientes son: sangre de cerdo, frecuentemente mezclada con la de vacuno, tocino, grasa de pella (manteca) y cebolla, condimentados con sal, pimentón (dulce, picante) y un toque de orégano. Una vez embutida en tripa de vacuno se escalda en agua hirviendo y en ristras de unidades de 10-15 cm, se ahúman durante una semana o diez días, para posteriormente someterlas a un proceso de maduración variable y a cierto grado de desecación. Cuando se cura sufre una resecación que pone su interior duro. De apariencia poco agradable ya que es completamente negra de aspecto arrugado, que al cocer se hincha.
-Moscancia. Morcilla fresca con poca sangre, propia de los valles mineros. Se diferencia de la morcilla asturiana tradicional en que lleva sebo de ganado vacuno (preferiblemente ternera) o de cordero. Sus ingredientes habituales son: sangre de cerdo, cebolla, tocino, sebo, pimentón, ajo y sal. En una artesa se van echando la cebolla y la grasa de cerdo, previamente picada muy menuda para obtener una textura homogénea y no encontrar trozos a la hora de comerla, para después añadir la sangre, la sal y el pimentón. Después de dejar todos los ingredientes bien ligados entre sí, la masa se embute en tripa de vacuno lavada dividida en longanizas o ristras de unidades. Ideal para acompañar cocidos, potes, fabadas, etc.
-Fariñón (Candás) o fariñona (Luanco) (8). No hay producto más típico en Candás que el fariñón. Se trata de un tipo de embutido hecho a base de harina de maíz, tocino, sangre, grasa de cerdo, cebolla, pimentón dulce y picante, sal y orégano y laurel. Para su elaboración se ligan los ingredientes y se embuten en una tripa de vacuno o ciego de cerdo.
     Una vez listo, se divide el fariñón en sus correspondientes porciones y se pone a cocer. Resulta una especie de morcilla, gruesa y ancha, de color marrón. La tripa es precisamente lo que convierte el fariñón en un producto único y que lo diferencia de otro tipo de embutidos con similar composición, como es el caso del “emberzao” de Ribadesella, que va envuelto en una hoja de berza.
-Emberzado. De parecidas características a una morcilla. Preparado con sangre, grasa de cerdo, cebolla, harina de maíz y calabaza cruda picada, a los que se añaden pimentón, pimienta y perejil. La mezcla no se embute, se envuelve en hojas de berza (de ahí su nombre), que se atan y cuecen durante unos quince minutos. Después se deja enfriar y se corta en rodajas. De origen relativamente reciente, es típico de la parte oriental del Principado y se suele servir con huevos y patatas fritas.
-Bolla, pantrucu negro o borunchu. Se hace con una masa similar a la del emberzado, sangre de cerdo, calabaza, cebolla y harina de maíz. Normalmente no se embute, sólo se amasa y se prensa. La forma tradicional de degustarlos es con “tortos de maíz” (tortitas hechas con maíz molido, agua, sal y aceite de oliva, típicas de Asturias) y huevos fritos. El nombre de borunchu es característico de Cangas de Onís.
-Pantrucu blanco o bolla. Variedad de morcilla, pero sin sangre. Se compone fundamentalmente de tocino, cebolla, harina de maíz, huevo batido, sal, pimentón, ajo y perejil, a los que se añade, como en la morcilla “moscancia”, sebo de vacuno o de cordero. Se consume en potajes, cocidos o fabadas.

     En Cantabria se elaboran dos embutidos de sangre singulares: la morcilla labaniega y el pastral.
-Morcilla labaniega. El ingrediente fundamental de esta singular morcilla, aparte de la sangre y la grasa de cerdo, es el pan lebaniego. Los condimentos, el ajo y la cebolla roja, preferiblemente de la variedad lebaniega o de la barbas. Se prepara haciendo una sopa de pan y cociendo aparte la sangre. Se deja enfriar y se elabora un sofrito con la grasa, la cebolla y las especias. Se juntan todos los componentes, se amasan y se embuten en ciegos, estómagos o vejigas de cerdo. La curación se realiza a la temperatura ambiente propia de los inviernos de montaña y puede durar entre 2 y 3 meses. Para cocida o frita, en crudo tiene un sabor muy interesante.
-Pastral. Variante de la morcilla lebaniega en cuya composición entran o pueden entrar bofe y harina. Típica de zonas montañosas, su presentación y color recuerdan al botillo. Se consume cocida formando parte de platos recios o sustanciosos.

       En todo el País vasco se elabora una morcilla característica a base de sangre y una pequeña proporción de carne, generalmente procedente de la cabeza del cerdo que le da una textura y sabor especiales. Todo ello acompañado de panceta, cebolla picada, puerros, calabaza, algunas veces arroz y, como condimentos, pimienta negra, pimentón picante y canela, que le aporta un sabor característico. En ocasiones se añaden piñones y almendras, en especial para celebraciones.
       Una vez cocida la carne se pica con la panceta y se mezcla con el resto de ingredientes, para después embutir en tripa natural de cerdo. A continuación se cuece a fuego lento, cuidando que no llegue a hervir.      Se consume principalmente en crudo.
-El mondejo o mondeju es otro tipo de morcilla del País Vasco que se hace de forma muy localizada y en pequeña cantidad. De fórmula poco definida, su composición se basa en el empleo de hortalizas como puerros, perejil o guindilla roja, además de sangre y sebo de oveja latxa. Existen dos variedades, blanco o negro, en función de si se emplean para la masa huevos o sangre de oveja respectivamente. Típica de la comarca del Goierri, la época de elaboración es el inicio del otoño. En los caseríos se sacrifican primero las ovejas y más adelante los cerdos, por lo que los mondejus se elaboran antes que las morcillas. De origen muy antiguo.
      También afamada es la morcilla de Maestu, elaborada con arroz y cebolla o puerro.
-Odolki u odolaste es una morcilla que se produce en toda Guipuzcoa con sangre de cerdo, cebolla, manteca en rama y arroz. La manteca puede llegar a representar la cuarta parte del total y en algunas comarcas se le añaden puerros. Se condimenta con sal, pimienta negra y orégano. Para su elaboración se cuece la cebolla, o en su caso los puerros, y el arroz, se agrega la manteca picada y a continuación la sangre y las especias, amasando bien la mezcla para obtener una pasta muy homogénea. Se embute en tripa gruesa de cerdo o de vacuno y se hierve durante media hora en caldera abierta. Se presenta en ristras. Para consumir en fresco, sin curación, con alubias y cocidos o acompañando otros platos.
-La Buskantza, es una singular morcilla, asociada a la matanza familiar en los caseríos, que se hace con sangre y sebo de ovino, junto a cebolla y otras verduras, principalmente puerro, a los que se le añaden hierbas aromáticas. En determinados momentos cubre el espacio de la morcilla elaborada con sangre de cerdo. Al igual que la casi totalidad de los productos de matanza en el País Vasco, es para consumir en fresco.
     Aunque tradicionalmente se venía preparando únicamente con sangre y grasa de oveja, en los últimos años la sangre de oveja tiende a sustituirse, toda o en parte, por sangre de vacuno, debido a dificultades de adquisición y otras de normativa sanitaria.

En Navarra tenemos (4):
-Morcilla Navarra asociada a la matanza del cerdo, presenta ligeras variaciones, pero todas tienen en común los cuatro ingredientes fundamentales: sangre de cerdo, tocino, cebolla y arroz cocido, aunque en proporciones variables según la diversidad. También cambian los condimentos, siendo los más frecuentes ajo, canela, nuez moscada, pimienta negra y clavillo. Embutida en tripa de cerdo semirrizada de unos 55 mm de diámetro. El consumo más frecuente es asada en horno, de ahí el empleo de este tipo de tripa que proporciona una textura más crujiente. Presentación, envasada al vacío.
-Morcilla de Mañeru. Considerada como la que más se aproxima al patrón clásico, con la particularidad de que el punto final de cocción se produce cuando, transcurrida una media hora, se pincha y en vez de salir sangre comienza a salir grasa completamente fluida.
-Morcilla de Egui. Además de cebolla, se le añaden puerros. Morcilla de Puente la Reina: lleva cabezas de ajo tostadas y posteriormente picadas.
-Morcilla de Sangüesa. Se hace con almendras o nueces picadas, perejil y orégano.
-Morcillón de Améscoas. Se embute en estómago o tripa gruesa de cerdo.

       La Rioja, entre otras, dispone de dos morcillas características: la de arroz y la dulce.
-Morcilla riojana de arroz. Compuesta de arroz (más de un 40%), sangre, manteca y cebolla, aderezadas con sal y especias como pimienta, canela, clavo y nuez moscada. Para su elaboración se cuecen por separado la cebolla y el arroz, y se mezclan con la sangre y la manteca picada. Se amasa todo bien y se embute en tripa natural de vacuno en la zona próxima a Burgos y de cerdo en el resto de La Rioja. Se presenta en sarta y se consume frita o cocida.
-Morcilla dulce. Los ingredientes son: 35% del producto sangre de cerdo y miga de pan en proporciones similares. Manteca de cerdo, arroz y azúcar completarían el restante 65% a partes iguales. Canela y anís serían los saborizantes más empleados, aunque algunas elaboraciones artesanas utilizan también nuez moscada, clavo y pimienta. Para su elaboración se cuece el arroz, se trocea el pan y se pica la manteca, se amasa todo bien y el “bodrio” o masa resultante se embute en tripa de cerdo. Se cuecen durante veinte minutos y se pinchan con frecuencia para que no se rompan. El color exterior es negro y el interior marrón oscuro, con motas blancas por el arroz. Se come principal-mente frita, consiguiendo una textura especial debido a la caramelización del azúcar. También al horno o en parrilla, e incluso cruda.

       La Morcilla de Aragón se compone de sangre, arroz y cebolla. Dependiendo de las costumbres de cada comarca se añaden pan, piñones, avellanas, canela, clavo, anís y azúcar. Embutida en tripa natural (35 mm) blanca o negra, se somete con posterioridad a proceso de cocción. Al corte la consistencia es compacta y homogénea. El interior es negro que contrasta, en su caso, con el blanco de los piñones que deben estar enteros. Se presenta en ristras con 15 cm de longitud cada unidad. Su consumo es variado, en fresco, asada, cocida, frita, entera o en rodajas, sirviendo de complemento en entrantes, tapas y guisos y cocidos tradicionales.
-Morcillón. Es morcilla festiva en cuya composición intervienen arroz, cebolla frita en manteca de cerdo, canela, pimienta, pasas, nueces, almendras, avellanas y piñones, todo ello embutido en ciego de cerdo. Típica del día de San Antón.

     En Cataluña, además de las butifarras de vísceras, que son blancas, y que ya hemos comentado en el apartado correspondiente, existen las butifarras de vísceras y sangre, estas negras, y que pasamos a describir (4).
-Butifarra negra. Su singularidad es que una cuarta parte de su composición es sangre, a la cual se agregan cantidades variables de tocino, corteza de cerdo y, en ocasiones, vísceras, condimentadas con sal, nuez moscada y pimienta negra molida. Amasada la pasta y con una textura semilíquida, se embute en tripa de cerdo o de vaca, sometiéndola a cocción posteriormente durante unos 45-60 minutos. Se presenta en herradura de unos 40 cm. Conservación en frigorífico y para comer cruda o cocida.
-Paltruc, peltruc o bull negro. Como ya hemos dicho al tratar los embutidos de sangre también se le conoce por bisbe negre (obispo negro) o bisbot negre. Es típica de Girona y más específicamente de la comarca de La Selva. Al llevar además de sangre vísceras, el peltruc ya lo hemos tratado en aquel apartado a donde sugerimos vaya el lector.
-Balda de arroz o de cebolla (9), similar a la morcilla es el embutido mas popular de las Terres del’Ebre. Suele hacerse con sangre de cerdo, carne (cabeza de cerdo), arroz, panceta, piñones, pimienta y sal, con todo ello se rellena un intestino delgado de cedo, obteniendo piezas de unos 10 cm de largo que se engarzan entre ellas, y presentan una tonalidad rojiza y negra.
      Pero también hay variantes en la elaboración de la baldana de arroz dentro de misma comarca, los piñones no siempre se incorporan, y también es ingrediente opcional la cebolla, en este caso de denomina baldana de cebolla (baldana de ceba) y su tamaño suele ser algo inferior.
   Otras butifarras negras que reciben distintos nombres dependiendo de alguna cualidad o simplemente del lugar donde se elaboran, serían la muleta o la butifarra negra de perol (que se hace en Ripollés con lengua, riñón, etc.).

      En Castilla y León la variedad de morcillas es muy abundante, destacando la de Burgos, León Valladolid y la de Villada.
-Morcilla de Burgos. Se hace con sangre, manteca de cerdo, arroz, pimentón, sal y cebolla (en especial la variedad “horcal”, cultivada en las riberas del Arlanza y Arlanzón, que según los expertos es lo que le proporciona el salto de calidad). Se puede elaborar con arroz crudo o semicocido, mezclado con los ingredientes anteriores o con todas o algunas de las siguientes especias: pimienta, tomillo, orégano, clavillo y cilantro. Se embute en tripa de cerdo gruesa y se cuece en caldera abierta, sin que llegue a hervir el agua, por espacio de unos cuarenta minutos. Se presenta en ristras o en piezas individuales. Se consume cruda, frita o cocida.
-Morcilla de León. Se compone de sangre, grasa de cerdo (manteca o “unto”) y gran cantidad de cebolla, un 70%, además de una pequeña proporción de arroz cocido, miga de pan, pimentón, pimienta, anís en grano, sal y canela. También es conocida como “ morcilla de cebolla” por su alto contenido. Se embute en tripa de cerdo o vacuno, y se cuece y ahúma, con leña de roble o encina, para después orearse al frío durante unas cuarenta y ocho horas, quedando lista para consumir. Se presenta en sartas o ristras divididas en unidades de unos 15-20 cm. También, en individual, en forma de herradura de 200 a 400 g y el preceptivo hilo atado en los extremos para colgar durante el proceso de ahumado y oreo. Se consume asada o frita.
     Una variante es la “matachana”, que se come deshecha, fuera de la tripa, extendida sobre pan, de sabor similar a la moscancia pero más especiada.
-Morcilla de Valladolid. Elaborada con grandes proporciones de arroz, que predomina claramente sobre la cebolla. Cocidos ambos ingredientes, se mezclan con manteca y sangre líquida y se les añade sal, pimentón, orégano y, en ocasiones, pimienta y clavo. Se embute en tripa natural mediana o gruesa, de cerdo o de vacuno, se cuece en caldera abierta hasta darle el punto y a continuación se realiza un enfriado inmediato. Existen tres variantes: “fresca”, “morcilla con piñones de Valladolid” y “morcilla tanganillo”. Se come frita o cocida.
-Morcilla de la Villada. Original de este municipio de Palencia, se elabora según sus genuinas características e ingredientes principales, la dulce y jugosa cebolla Horcal típica de la región, que se pela a mano, se pica y se pocha en manteca de cerdo a fuego lento, y el pimentón de la Vera de la variedad Ocal o agridulce. Se incorporan la sangre y el resto de los condimentos y se embute en tripa de vacuno. A continuación se cuelgan para que se enfríen, se grapan y se cuecen para esterilizar. Se pueden encontrar envasadas al vacío, conservadas en cámara de refrigeración, en crema y en la variante de arroz, como la morcilla de Burgos.

     En Castilla-La Mancha destaca la morcilla toledana hecha a base de cebolla, calabaza, tocino y sangre de cerdo. Se pican los ingredientes sólidos por separado y se mezclan con la sangre a la vez que se añaden sal, pimentón, cilantro, tomillo y alcaravea (especia parecida al comino y de aroma similar al anís propia de zonas montañosas). Se embute en tripa natural de calibre medio y se cuece durante unos setenta y cinco minutos. Se enfría a temperatura ambiente y se cuelga para curarla durante periodos variables, que pueden llegar hasta un mes. Se presenta en ristras o sartas. Para comer cocida, pero también en crudo en el caso de las más maduradas.
-Morcilla manchega, que tiene cierta fama se elabora con sangre, manteca de cerdo, cebolla, morquera y piñones, que puede conservarse en aceite o en fresco y se consume frita.

      En la Comunidad Valenciana tenemos la morcilla de arroz y la de cebolla.
-Morcilla valenciana de arroz, es típica de Castellón que, además de cereal, incorpora manteca de cerdo, sangre y cebolla como principales ingredientes, condimentados con pimienta negra, canela, clavo, nuez moscada, cilantro y orégano. El arroz, una vez cocido y enfriado, se mezcla con la sangre y el resto de los componentes para ser amasado y embutido en tripa de ternera de calibre grueso. Se presenta en ristras con un número variable de unidades de unos 10 cm de longitud. Se cuece durante media hora, se deja secar y se conserva en cámara frigorífica. Ideal para freír.
-Morcilla valenciana de cebolla, esta constituida por cebolla, grasa de cerdo y sangre, a los que se adicionan pimienta, anís, orégano, clavo (en ocasiones canela) y, menos frecuentemente, comino. Para su elaboración se cuece previamente la cebolla, se añade la grasa picada en dados, se echa la sangre, bien agitada para que no se coagule, se mezcla todo y se embute en tripa fina natural. Escaldada y oreada, después de dos o tres días se puede consumir. Se presenta en ristras de unidades pequeñas de aproximadamente unos 8 cm. Para asar o freír.

       En la Región de Murcia tenemos la Morcilla de pícaro o murciana compuesta de sangre, manteca, morquera, cebolla cocida bien prensada, sal, orégano, pimentón dulce, pimienta, clavillo y, en ocasiones, piñones. Se embute en tripa de cordero formando ristras de pequeñas unidades de 4 a 6 cm de longitud. De textura inconfundible y suculento aroma, principalmente debido a la morquera. Se conserva en cámara frigorífica y sirve para crudo, guisos, asados o fritos.

     Andalucia es tierra de abundantes morcillas, entre ellas están:
-Morcilla de Granada, también denominada morcilla de Dúrcal o de Loja. Se elabora con manteca y cebolla picada y cocida, a las que se añaden sangre, pimientos choriceros previamente cocidos, clavo, canela, comino, matalahúva, nuez moscada y pimienta. Se embute en tripa de calibre grueso (38-40 mm) con 30-50 cm de longitud y después se cuece durante una hora aproximadamente. Se deja secar en ambiente natural por un plazo de 15 a 20 días. Se presenta en forma de herradura, de consistencia blanda, color negro y aspecto externo liso. Se consume cruda, frita, a la parrilla o a la plancha. A veces se conserva en aceite.
-Morcilla de la Sierra de Huelva, conocida también por “morcilla serrana” o “morcilla negra de la Sierra de Huelva”. Se prepara con magro de cerdo, vísceras (estómago, corazón, pulmón, páncreas...) y grasa de cerdo. Las carnes y despojos se dejan enfriar durante 24 h y los estómagos se escaldan. Los ingredientes bien picados se mezclan con sangre, pimentón, ajo, comino y pimienta molida hasta formar una masa homogénea que se deja reposar entre 12 y 24 horas. Por lo general, se embute en tripa delgada de calibre 24-26 mm o gruesa de 34-36 mm, y con forma de herradura (sarta) de 25 cm de longitud. Curada en ambiente natural durante unos quince días, si es delgada, y hasta dos meses si es gruesa. Su color es negro en vetas oscurecidas de grasa. De sabor peculiar por ser sus ingredientes de cerdo ibérico, la variedad más tradicional es la de forma de herradura o “morcilla serrana”, mientras que la gruesa o “morcilla del año” suele ser de tipo vela e incorporar condimentos como comino, orégano, clavo y pimienta blanca. La delgada se consume frita o cocida, y la de mayor calibre cruda.
-Morcilla Rondeña. Lleva un 60% de manteca, picada muy finamente, y un 40% de sangre, como únicos ingredientes. Se mezclan y amasan con sal, pimienta molida, clavo, cominos, orégano, pimentón dulce, ajo y cilantro, hasta formar una pasta homogénea. Se embute en tripa de vacuno de unos 40 mm de calibre y se cuece en caldera abierta durante cuarenta minutos a 90 ºC. Después se deja en secadero natural durante dos días. De color oscuro y presentación en forma de herradura (sarta) de 35-40 cm de longitud. De sabor peculiar, ligeramente dulce, proporcionado por el comino y el clavo. Se consume cruda, frita, guisada o cocida. Se puede conservar en aceite o manteca.
-Morcilla de Loma. Típica de la comarca de la Loma de Úbeda (Jaén), está compuesta de sangre, cebolla o arroz y piñones. Se cuece antes de ser embutida y se toma untada en “ochios” (pan tradicional de la zona elaborado con aceite de oliva y matalahúva).

      En Extremadura se elabora la Morcilla extremeña con panceta, sangre, pimentón, pimienta negra, ajo, orégano y cilantro. Se embute en tripa de cerdo de unos 28-32 mm de calibre y sin cocer pasa al secadero donde, según el empleo culinario, se mantendrá durante algún tiempo, en función del uso que se le vaya a dar, ya que es muy versátil. Se presenta en forma de herradura y se come cruda, frita, asada o cocida (guisos, ollas, pucheros, cocidos).

      De las Islas Baleares tenemos el Camaiot y varia embutidos típicamente mallorquines y de composición similar. La elaboración es a base de magro, papada, tocino y algunas vísceras, como el hígado, a los que finamente picados se les añade sangre líquida, pimienta negra, pimentón y una buena cantidad de diferentes especias. Su curación oscila desde los 2 meses a los 8 de los grandes estómagos con 19 kg.
-El “camaiot” se amasa y se embute utilizando como cobertura la piel, previamente recortada y cosida, de los jamones o las paletas, se cuece durante dos horas y se deja secar. Posteriormente se cubre con una red y se conserva durante un periodo máximo de cinco meses. Su curación oscila desde los 2 meses a los 8 de los grandes estómagos con 19 kg. Para consumir crudo (tanto en rodajas como en taquitos), asado o formando parte de algunos platos típicos. La forma de embutirlo le proporciona su característica forma ovalada o de “calzón”, que es lo que significa la palabra.
-El “Varia”, es un tipo de butifarra que se mete en piel de cerdo o en estómago cosiendo las junturas a mano, su nombre comercial depende de la talla obtenida. El “bisbe”  es la presentación más espectacular de todas, ya que puede pesar entre 4 y 30 kilos. Su proceso de curación requiere un mínimo de 4 meses.

      En cada isla del archipielago canario se elaboran morcillas a las que se añade o se quita algún ingrediente dependiendo de la zona, pero en todas ellas existe un factor común: su sabor dulce. Los ingredientes tipo de la morcilla canaria son: manteca y batata o boniato, con sangre de vaca, azúcar, uvas pasas, almendras, pan rallado, jengibre, tomillo, canela, orégano y otros aromatizantes naturales. Una vez reposada la masa, se embute en tripa de vacuno de más de 46 mm de diámetro. Seguidamente se cuece en caldera abierta durante una media hora y se deja enfriar durante dos. Se presenta en ristras. Se consume frita, asada, en barbacoa o como ingrediente de muchos platos. Conservación en frigorífico otras. 

Otras especialidades (4).
     Hay otros productos chacineros que no sabríamos situar en los apartados que hemos considerado hasta ahora: embutidos de carne, vísceras o sangra y que agrupamos aquí como "otras especialidades". 

         Así tenemos el Relleno, típico de Navarra y en concreto de Pamplona y su Cuenca, siendo el más tradicional el de Villava y que en algunos lugares reconoce como “morcilla blanca” por su similitud con la morcilla de matanza, aunque ésta se elabora con sangre en vez de con huevo. Se compone de arroz cocido, huevos, tocino gordo de cerdo, cebolla, azafrán, perejil picado, ajo, sal y especias. Para prepararlo se cuece primero el arroz, que debe quedar poco hecho, y se añade el resto de los ingredientes picados, después se mezcla y se incorporan los huevos a la masa ligeramente batidos y se mezcla todo de nuevo hasta que queda una pasta homogénea, se añade sal y se rellenan los intestinos (tripa natural o artificial de unos 55 mm de diámetro) atando bien los extremos. Finalmente se cuece en marmitas de cocción, se deja enfriar, se envasa y se conserva refrigerado. Tiene forma de herradura, color entre oro viejo y amarillo pálido, y un sabor suave y delicado (el arroz cocido y el huevo coagulado le confieren textura pastosa). Para consumir se le suele retirar la piel antes de freír y acompañado de “fritada” (pochado de cebolla, pimiento y algo de tomate). 

       En Aragón tenemos las Bolas, típicas de Teruel y las Tortetas del norte de Huesca. Las primeras están hechas con sangre de cerdo, miga de pan, manteca y especias al gusto, que se amasa dando forma de bola para posteriormente cocer y freír. Las “Tortetas” se preparan con sangre, sopas de pan o pan rallado, harina, manteca, huevos batidos, almendras, avellanas, piñones, además de azúcar, canela y ralladuras de limón, que se mezclan y amasan formando una bola que se aplasta para hacer pequeñas tortas, a veces con un agujero en el centro. Luego se cuecen hasta que flotan y se colocan en un paño para que se sequen. Se pueden consumir directamente o fritas. 

    El Farinato es un producto tradicional característico de Ciudad Rodrigo y la Sierra de Francia y extendido por prácticamente toda la provincia de Salamanca y el norte de la de Cáceres. Se prepara con miga de pan (casi un 50% del total), grasa de cerdo y aceite, amasados con sal, pimentón y cebolla. En ocasiones se agregan calabaza, unos granos de anís y/o aguardiente. Para su elaboración se pone al fuego en un caldero la grasa de cerdo picada; cuando esté a medio derretir se añade la cebolla picada. Tras quince minutos se les agrega miga de pan humedecido previamente, aceite crudo, pimentón, sal y anises, agitándolo hasta que la masa forme un todo homogéneo. Se embute aun caliente se dejan secar colgados en la cocina cerca del fuego durante 2 semanas. 
       Otro modo de elaborarla sería: Se pica la grasa, la miga de pan y la cebolla, previamente cocina. Se mezclan en la artesa todos los componentes. Se embute en tripa de cerdo de 34-36 mm., formando herraduras o sartas más o menos cilíndricas, ligeramente aplanadas y elípticas, con la masa bien adherida a la tripa sin presencia de oquedades. La curación se hace en cocina de humo, con leña de encina o de roble, durante 3 días. Se pasan al secadero y se mantienen a 12-14 °C y 75% de humedad relativa, durante 15 días. Resulta de color ocre y sabor característico, se puede consumir crudo o frito.

        La Manteca colora es típica de Andalucia. Se prepara con manteca naranja, trozos de carne, pimentón y otras especias, en especial ajo, sal, orégano, laurel y a veces vinagre o algún otro ingrediente ácido. El “caldillo” es una variante que se hace con manteca colorada y pequeños trozos de hígado. Unos productos que, sin grandes diferencias, también se pueden encontrar en Extremadura. Se vende en terrinas y se consume untada en tostadas de pan de masa dura (“pan cateto”) o molletes.

      Otras especialidades son los chicharrones, los roxons o las zurrapas. Los chicharrones son pequeñas acumulaciones o concreciones que resultan al fundir la manteca. En algunas zonas andaluzas, entre ellas Cádiz y Sevilla, son distintas partes del cerdo cortadas en trozos regulares, como pueden ser la panceta o los cachetes, hasta convertirlos al freír en chicharrones. La fritura se hace de una manera especial, ya que la carne se cubre de agua y, cuando se consume, es aquí donde ésta se fríe con su aderezo correspondiente. 
      Según al gastrónomo y cocinero gallego “Picadillo” (10) para hacer los chicharrones o para preparar la manteca de cerdo, que es el mismo proceso se actúa de la siguiente forma: “Se pican en trozos pequeños todas las partes grasas que se desean derretir. Se les añade una pequeñísima cantidad de agua y se colocan en un recipiente grande, sometiéndolas a fuego no muy vivo.
         A medida que se va fundiendo la grasa, se van apretando con un cucharón de madera contra las paredes de la vasija, repitiendo este operación tantas veces cuantas fueren necesarias hasta que se observe que los trozos de carne que van adheridos y algunos residuos de la misma grasa están completamente dorados, en cuyo caso se separa la vasija del fuego y se cuela la parte liquida por un paño fino en los recipientes en que se ha de conservar la manteca un vez solidificada.
         Los residuos de la grasa una vez cocida, se salan abundantemente, y así preparados, constituyen lo que en la cocina se conoce con el nombre de chicharrones, pudiendo moldearlos si se desea, poniéndolos en recipiente o molde adecuado y cargándolos con un fuerte peso o sometiéndolos a la prensa”. 
        Los roxons son chicharrones, también llamados “rinchons” o “rixons” según las zonas. Se hacen a partir de carnes muy grasas y de menor valor económico, como recortes, carne del cuello, etc. Obtenidos de trozos grasos con algo de carne, en algunos lugares llevan mayor cantidad de la misma para prensarlos y luego cortar en lonchas como un fiambre. También hay quien emplea la piel. 
       De la mezcla de la carne y la grasa, ésta se puede separar derretida y guardar para añadir a guisos. Se ponen al fuego con un poquito de agua y sal y se dejan cocer. De ahí se obtiene la manteca que se cuela y se guarda, y los tropezones que quedan son los rixons. Se pueden consumir como aperitivo o en bocadillos e incluso en dulce como postre en forma de torta. 

       Las Zurrapas son trozos de carne de carne procedentes de los recortes del lomo con o sin pimentón que se fríen con manteca y se van deshilachando. Una vez cocinado tiene la consistencia de un paté, pero más fibroso. Suele cubrirse con una capa de manteca para envasar en terrinas. Se consumen untadas en pan. 

     Finalmente tenemos el Picadillo. Se trata del relleno del chorizo, carne de cerdo magra cruda, picada gruesa, que se mantiene uno o dos días en un adobo de ajo, pimentón, sal y hierbas. El pimentón resulta imprescindible porque, además de sazonarlo, le da el color rojo característico al picadillo y con sus aceites favorece su conservación. Cada vez más presente en las carnicerías, hasta no hace mucho tiempo era un producto casi exclusivo de las matanzas caseras. Se puede tomar solo, aunque es excelente compañero de huevos fritos, revueltos, patatas, etc. También se conoce en algunas regiones como “chichos” o “guijas”.

Referencias.
Para la redacción de este capitulo ha servido de guías el Código Alimentario Español y “Porcino. Guía práctica” de Jóse Luis Illescas, Susana Ferrer y Olga Bacho, editado por MERCASA y disponible en:
www.mercadosmunicipales.es/Productos/.../guia_practica_porcino.pdf

(1) Codigo Alimentario Español. BOE.es - Documento consolidado BOE-A-1967-16485. www.boe.es > Buscar

(2) Sabadiego de Noreña - Enciclopedia de gastronomía. www.enciclopediadegastronomia.es > ... > Manufacturados

(3)Birika - Gran Enciclopedia Navarra
www.enciclopedianavarra.com/navarra/birika/3565//1/

(4(J. L. Illescas, Susana Ferre y Olga Bacho. Porcino. Guía Práctica
www.mrecadosmunicipales.es/Productos/.../guia_practica_porcino.pdf

(5) Figatells, pilar de la gastronomía de Oliva - Valencia Terra i...
www.valenciaturisme.org/blog/.../figatells-pilar-de-gastronomia-de-oli...

(6) Sabadeño - Wikipedia, la enciclopedia libre
https://es.wikipedia.org/wiki/Sabadeño

(7) Embutido - Valdeobispo
www.valdeobispo.net/Matanza/5embutido/embutido.htm

(8) El fariñón, el embutido más candasin - La Nueva España ... www.Ine.es > Centro

(9) Baldana De Arroz / Gastronomía & Cía
www.gastronomiaycia.replubica.com/2015/08/30/baldana-de-arroz/

(10) Manuel Mª Puga y Parga (Picadillo). La Cocina Práctica. Ed. Gali. Santiago de Compostela, 1972.




1 comentario:

  1. Muy buena historia sobre los embutidos de la región, es importante saberlo y tener conocimiento de las formas de preparación de este alimento tan popular.

    Saludos,
    Carnisseria Manlleu

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